viernes, mayo 21

Leila


La llamaré así. Quedamos en conocernos ese mismo día por la tarde. Quedamos en la cafetería de la esquina de mi oficina. Yo estaba algo nerviosa. Apareció perfecta, bella, impactante. Beso de cortesía, sonrisas, charla amena y distendida sobre los blogs, sobre la vida, sobre Fran…

Una mano rozó sinquererqueriendo a la otra. Huimos de allí. Otro bar, una barra. Manos enredándose, camarero curioso. Labios rozándose, lenguas besándose, camarero sonriente . Manos deslizándose debajo de las blusas, camarero cómplice. Un lavabo del bar fue testigo…

Sus dedos dentro de mi cremallera, los míos debajo de su falda, dentro de su sexo expuesto a la brisa de la tarde que entraba por un ventanuco. Nos besamos como dos colegialas deseosas de sexo, como dos mujeres buscando ternura y morbo a la vez. Me sentó en su falda y me arrancó el primer orgasmo. La puse de pie en y me la comí entera con su falda de sombrero y su risa de niña grande. Sus dedos me penetraron, se mojaron y me desgarraron de placer apoyada en la pared del minúsculo habitáculo. Le correspondí agachada a su merced mientras despeinaba mi pelo como pidiéndome más y marcando el ritmo.

Fran sintió no haber podido ir conmigo cuando se lo conté, así que de puro celoso, me pidió un replay en el baño del mismo bar dos noches más tarde.

1 Sensuales comentarios:

SOY AMBAR dijo...

cuando quieras...jugamos como niñas deseosas...
besos y caricias,por donde quieras!!!!
besos enormes...muchos...y por todos lados!!!!